JUGO DE REMOLACHA MATA CÉLULAS CANCERÍGENAS EN 30 Días!!
Es increíble, pero el jugo de remolacha mata las células cancerosas, aunque no lo creas. Después de leer sobre todos los beneficios que puedes obtener de este poderoso jugo, ¡querrás beberlo todos los días! ¡Toma nota!
Muchas veces, mamá nos animaba a comer remolacha en casa, pero no a muchos nos gustaba. Es cierto: no a todos los niños les gusta. Sin embargo, se ha comprobado que esta verdura tiene poderosas propiedades anticancerígenas.
Además, sus raíces y tallo contienen elementos como potasio, sodio, hierro, carotenos y magnesio. Asimismo, consumir remolacha aporta al cuerpo una cantidad significativa de fibra, ácido fólico y vitaminas A, complejo B y B6.
Por lo tanto, es una verdura que no debemos dejar de lado en nuestra dieta. Así, podemos obtener sus nutrientes, vitaminas y minerales.
Todos estamos expuestos al cáncer, ya que es una enfermedad altamente tóxica y todos somos susceptibles a desarrollarla. La enfermedad puede ser causada por la contaminación ambiental, el agua, los alimentos, el contacto con pesticidas químicos y otros compuestos tóxicos. Si queremos prevenir y curar el cáncer, el siguiente jugo de remolacha, que destruye las células cancerosas, nos ayudará. ¡Veamos de qué se trata!
Quieres potenciar tu entrenamiento? Cualquiera que sea tu nivel de salud y estado físico, la remolacha podría ser la respuesta.
Sí, esta raíz tuberosa puede mejorar tu resistencia e incluso ayudarte a correr más rápido.
Pero hay muchos más beneficios: desde ayudar a reducir la presión arterial hasta mantener nuestro cerebro sano a medida que envejecemos.
Desde la Antigua Grecia se sabía que este alimento es bueno para nuestro organismo.
Pero ahora, nuevas pruebas empiezan a revelar los extraordinarios beneficios de este vegetal y por qué deberíamos incluirlo en nuestra dieta.
1. El poder antioxidante de las betalaínas
Los pigmentos naturales que dan a la remolacha su color oscuro y fuerte se llaman betalaínas y tienen un alto poder antioxidante.
Hace unos años, una investigación realizada en Italia demostró que son capaces de matar células de cáncer de colon, al menos en estudios de laboratorio.
Consumir demasiados nitrato puede no parecer una buena idea. Después de todo, cuando se añaden nitratos como conservantes a las carnes procesadas, pueden aumentar el riesgo de cáncer de intestino.
Sin embargo, cuando consumimos el nitrato natural presente en vegetales, como la remolacha, sucede algo impresionante.
Las bacterias que viven en nuestra boca provocan que los nitratos se transformen en nitrito y, posteriormente, en óxido nítrico, una poderosa molécula con diversos efectos en todo nuestro organismo.
Entre otras cosas, el óxido nítrico aumenta el flujo sanguíneo a varios órganos, incluido el pene.
«El óxido nítrico es un vasodilatador. Hace que nuestros vasos sanguíneos se dilaten, permitiendo un mayor flujo sanguíneo y por lo tanto más oxígeno a nuestros tejidos», explica Andy Jones, profesor de fisiología aplicada de la Universidad de Exeter en Reino Unido, que pasó más de 10 años investigando los efectos de la remolacha en el rendimiento deportivo.
Niveles adecuados de óxido nítrico son esenciales para producir y mantener una erección, lo que puede explicar por qué los romanos usaban jugo de remolacha como afrodisíaco.
Si bien aún no hay ensayos clínicos que demuestren que el consumo de jugo de remolacha tenga un efecto similar al del Viagra, sí hay evidencia de la expansión de los vasos sanguíneos que causa, lo que resulta en otros cambios significativos.
2. Efectos sobre el corazón y la presión arterial
Una dosis diaria de jugo de remolacha puede, por ejemplo, tener un efecto significativo sobre la presión arterial.
Un estudio demostró que comer dos remolachas al día durante algunas semanas provocaba una caída de la presión arterial de unos 5 milímetros de mercurio en promedio.
«[La presión arterial] esencialmente tiende a disminuir. Y puede disminuir entre 3 y, a veces, incluso 9 milímetros de mercurio, en el caso de la presión arterial sistólica», dice Jones.
Si se mantiene esta caída, es suficiente para reducir el riesgo de sufrir un ictus y un infarto en un 10%.
«Si se produjera este tipo de cambio en toda la población, la incidencia de eventos cardiovasculares adversos, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, se reduciría considerablemente», evalúa el experto.

